
DESCUBRIDORES DE MACHUPIQCHU (*)
Por Alfonsina Barrionuevo
Machupiqchu, uno de los más famosos santuarios del mundo, donde llegan más de mil visitantes por día, tiene dos fechas de descubrimiento. La primera, local, 14 de julio de 1902, y la segunda, oficial, 1911. En el Cusco existen informaciones sobre el santuario y en base a ellas el congresista cusqueño Daniel Estrada Pérez presentó una moción en el Congreso para reconocer a sus primeros descubridores, Agustín Lizárraga, Gabino Sánchez y Enrique Palma.
Los que llegan por tren van a conocer simplemente la que se llamó "octava maravilla" y ahora "patrimonio de la humanidad". Quienes eligen la caminata de 4 días por el camino inka, cumpliendo los antiguos ritos que aún se conservan en las comunidades campesinas de los Andes cusqueños, quizá algún día sientan al llegar como integrarse a la naturaleza. Es emocionante ir por el ese camino, que lo es en cierto tramo.
La historia es memorable.
El sol había hecho florecer sus rayos miles de veces en el templo del Intiwaytana cuando Lizárraga, quien vivía en la hacienda Kollpani, en la margen derecha del río Willkamayu llamado después Urubamba, pasó a la otra por un puentecillo de palos improvisado sobre un estrechamiento del coloso.
Era tiempo de secas, el monte muy intrincado y buscando nuevos terrenos de cultivo le prendió fuego, escribe el periodista Justo Ochoa en el diario "El Sol" de la capital imperial. Fue tal vez también el primer incendio forestal a la usanza occidental. Al quedar limpio el lugar de árboles, arbustos, serpientes venenosas y otros bichos, subió hasta la cima.
A principios del siglo XX para él y sus amigos Gabino Sánchez y Enrique Palma que le acompañaron no debió ser impactante encontrar allí un grupo arqueológico por hermoso que fuera. Ahora mismo, cien años después, hay una lamentable indiferencia ante la grandeza de ciudades, templos y andenes prehispánicos como Chan Chan, muchas veces agraviado, Saqsaywaman en el mismo Cusco, que está invadido a pesar de la majestad de sus gigantescos bloques, Chavin sumido en el abandono, Kuelap y Vilayo esperando un mejor reconocimiento, Tantamayo donde sus rascacielos no son apreciados y así una cantidad increíble a lo largo y ancho del país.
La cultura es siempre lo último para los políticos de todos los tiempos, salvo que rinda dividendos como Machupíqchu. Le interesó más la ancha plaza donde después se sembraría maíz. Sin embargo, como acostumbra hacer mucha gente, dejó una inscripción con su nombre y la fecha en el muro del Templo de las Tres Ventanas.
Entre 1904 y 1905 Lizárraga llevó al impresionante lugar a José María Ochoa, hijo del dueño de la hacienda Kollpani. Unos años después, entre 1906 y 1910, los visitantes serían vecinos ilustres del Cusco, el catedrático José Gabriel Cosio, el médico Alberto López Flores, Luis Ugarte Béjar y otros, quienes admiraron el precioso pulido de edificios, fuentes y andenes, entre la vegetación que había vuelto a crecer, aunque ya existía un camino más o menos libre.
Hiram Bingham vio la inscripción de Lizárraga
En 1911 Hiram Bingham informa del hallazgo a nivel del planeta y anota haber encontrado la inscripción de Lizárraga. El suyo sería un descubrimiento científico avalado por la Universidad de Yale. Los españoles jamás imaginaron la existencia del magnífico santuario y los otros que existen no sólo en su área sino en los cerros circundantes. De alguna forma los Inkas ocultaron su ingreso para impedir que llegaran a sitios que consideraban sagrados, pues, estaban dedicados a rendir homenaje a las fuerzas telúricas y el cosmos.
Tendría que pasar mucho tiempo para que Machupiqchu se convirtiera en punto de convergencia para los peregrinos de los cinco continentes. Hasta hace algunos años la atracción era la belleza de sus monumentos y del paisaje que la rodea imprimiéndole una aura mágica. Actualmente se siente su afán de llegar a sentir el magnetismo que se desprende de la ciudad sagrada y coincidir de alguna forma con la sensación que tuvo el Inka Pachakuteq, su constructor, al convertirse en vaso humano comunicante con las energías de la tierra y el cosmos. Algo muy difícil pero no imposible para quienes no están iniciados en la religión andina cuyo carácter es ecológico.
Nosotros lo hicimos con Sas Travel y fue una experiencia inolvidable donde las pupilas fueron como "flashes" captando los paisajes, visitando Runku Rakay, viendo en la otra orilla del Kusimayu la extensa Patallaqta, siguiendo hacia Warmiwañuska a 4,200 metros de altura, pasando muy cerca de Sayaqmarka, luego la señorial Phuyupatamarka, Wiñay Wayna, "joven eterna", un dije arquitectónico, y finalmente contemplar la maravilla desde Inti Punku.
Es posible que parte de los graderíos puedan ser restos del famoso qhapaq ñan o qollana ñan por donde iban los señores emperadores en andas. Tenía, dicen, más o menos de diez a doce metros de ancho. Los otros, más estrechos, payan ñan o kayao ñan, según explicaba el arqueólogo Manuel Chávez Ballón, eran utilizados para caminantes de otras jerarquías o condición. Algunos podían entrar a Machupiqchu, pero muy pocos, porque fue un santuario al parecer sólo accesible para la panaka del Inka Pachakuteq.
De otro modo la hubieran conocido los españoles porque tuvieron amigos entre descendientes de algunas panakas, quienes trataban de congraciarse con ellos para obtener prebendas. Si hubieran tenido datos de Machupiqchu los hubieran divulgado. Las energías del medio ambiente ayudaron cubriendo el camino y quedó cerrado hasta el siglo pasado. Entonces surgió como testimonio del grado de espiritualidad a que se llegó en el Tawantinsuyu.
La ‘Octava Maravilla'
Los que llegan por tren van a conocer simplemente la que se llamó "octava maravilla" y ahora "patrimonio de la humanidad". Quienes eligen la caminata de 4 días por el camino inka, cumpliendo los antiguos ritos que aún se conservan en las comunidades campesinas de los Andes cusqueños, quizá algún día sientan al llegar como integrarse a la naturaleza. Es emocionante ir por el ese camino, que lo es en cierto tramo.
(*) Tomado de Terra Perú

LA CIUDAD PERDIDA DE LOS INCAS
Machu Picchu, nombre quechua que significa “Montana Vieja”, es una ciudadela Inca que se estima fue construida entre los años 1,400 a 1,500 por el Inca Pachacutec, es considerada la joya arquitectónica y arqueológica más importantes de la cultura Inca.
Se ubica a 130 kilómetros al noroeste de la ciudad del Cusco, a 3 horas de viaje en tren desde la ciudad, o a 3 días a pie por el Camino Inca.
¿Que era MachuPicchu?
Un halo de misterio envuelve todo lo relacionado a esta ciudadela. Hay diversas teorías sobre la función de Machu Picchu, sin embargo la teoría mas firme sostiene que fue un asentamiento construido con el objetivo de supervisar la economía de las regiones conquistadas y con el secreto propósito de refugiar al Inca y su sequito más cercano, en caso de ataque.
En el año 1,983 Machu Picchu fue declarada Patrimonio Cultural de La Humanidad por la UNESCO , es el destino turístico mas visitado del Perú y uno de los más importantes centros arqueológicos de Sudamérica.
LA CIUDAD ENIGMÁTICA : MACHU PICCHU
No existe un trabajo más grandioso como resultado de la ideología de la dinastía INKA que el santuario espiritual de Machu Picchu, ubicado en una colocación espectacular dentro de un grillo de 360 grados de cerros andinos y bosques subtropicales.
Como resultado de la Edad Nueva de Reconocimiento, la ciudad perdida ha llegado a ser un imán poderoso para buscadores espirituales así como también para los que se encuentran atraídos por su lucimiento diáfano.
¡Es fácil ser superado con el pavor y las emociones viendo la vista de este testimonio magnífico de una ideología, que es un ejemplo de la interrelación natural entre el hombre, las fuerzas cósmicas y el Divino!
El viajero se encuentra cautivado por una euforia desconocida y extraña - las energías místicas aún parecen ser vivas.
La multiplicidad de elementos mágicos encontrados en Machu Picchu confirma su designación como un santuario espiritual, ya que fue diseñado para satisfacer las necesidades de una naturaleza ideológica extrema, pero esto no disminuya la importancia de las funciones administrativas y políticas del complejo.
Una vez que la geografía sagrada había justificado la importancia del sitio, un gran número de trabajadores comenzó el trabajo titánico de descongelar la selva alrededor del lugar preparando la tierra para permitir arquitectos, sacerdotes y amautas (astrónomos) plantar el edificio del complejo.
El trabajo tuvo que ser sumamente difícil porque la escarpa del terreno y la naturaleza inusitada del diseño entero, que está en la forma del Cóndor volando para encontrar la Vía Láctea , la Manera de Los Orígenes. Este pájaro también contiene una serie de espacios rituales, cada uno con su simbolismo y significado peculiar propio, todos moldearon en un diseño supremo y final.
Hoy, reconocemos este sitio como uno de los legados más preciosos de humanidad. Aquí, el trabajo del Hombre y la Naturaleza se fusiona en uno, para establecer una relación de comprensión y armonía entre ambos.
Las creencias del INKA se fundaron en la visión cósmica que la Naturaleza y el Tiempo son una entidad única, generando la vitalidad de los otros seres -tangibles e intangibles- que, a la vez, provee la humanidad con regalos benévolos mediante el medio de sus espíritus que viven y actúan en reciprocidad con los actos de hombres. (v. "El Valle Sagrado de Los Incas, Mitos y Símbolos", por Fernando E. Elorrieta Salazar y Edgar Elorrieta Salazar.)
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ALTURAS DE MACCHU PICCHU
 De Pablo Neruda (1904-1973),
poeta chileno Premio Nóbel de Literatura 1971
Sube a nacer conmigo, hermano.
Dame la mano desde la profunda
zona de tu dolor diseminado.
No volverás del fondo de las rocas.
No volverás del tiempo subterráneo.
No volverá tu voz endurecida.
No volverán tus ojos taladrados.
Mírame desde el fondo de la tierra,
labrador, tejedor, pastor callado:
domador de guanacos tutelares:
albañil del andamio desafiado:
aguador de las lágrimas andinas:
joyero de los dedos machacados:
agricultor temblando en la semilla:
alfarero en tu greda derramado:
traed a la copa de esta nueva vida
vuestros viejos dolores enterrados.
Mostradme vuestra sangre y vuestro surco,
decidme: aquí fui castigado,
porque la joya no brilló o la tierra
no entregó a tiempo la piedra o el grano:
señaladme la piedra en que caísteis
y la madera en que os crucificaron,
encendedme los viejos pedernales,
las viejas lámparas, los látigos pegados
a través de los siglos en las llagas
y las hachas de brillo ensangrentado.
Yo vengo a hablar por vuestra boca muerta.
A través de la tierra juntad todos
los silenciosos labios derramados
y desde el fondo habladme toda esta larga noche
como si yo estuviera con vosotros anclado,
contadme todo, cadena a cadena,
eslabón a eslabón, y paso a paso,
afilad los cuchillos que guardasteis,
ponedlos en mi pecho y en mi mano,
como un río de rayos amarillos,
como un río de tigres enterrados,
y dejadme llorar, horas, días, años,
edades ciegas, siglos estelares.
Dadme el silencio, el agua, la esperanza.
Dadme la lucha, el hierro, los volcanes.
Hablad por mis palabras y mi sangre.
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